Porque cada una de
esas 100 personas, tiene diferentes maneras de ver la vida,
diferentes valores y
principios,
diferentes miedos,
diferentes
creencias,
diferentes paradigmas de cómo
son las cosas,
diferentes maneras
de interpretar lo
que es verdad y
lo que es
mentira. Sin
embargo, TODAS
tienen algo en
común, y es que
TODAS han
sido
sugestionadas, de
una manera u otra, a
creer en lo que
creen,
a valorar lo que
valoran, a temer lo
que temen, etc...
A ti y a mi nos pasa lo mismo, por que la vida es un juego
de sugestiones, donde SÓLO
EXISTEN DOS
ESTRATEGIAS DE JUEGO.
O permites que tu mente inconsciente
sea sugestionada por la sociedad,
por lo que dicen los que te rodean
(familiares, amigos, colegas, gente
de la calle, videntes, etc..., por
lo que te cuentan, por lo que ves en
la televisión, etc... O por el
contrario,
TU DECIDES
que creer, que
valorar, que nivel
de confianza
tener en ti, que
sueños perseguir,
etc...
No le des más
vueltas, porque es así de simple: o te sugestionas a ti
mismo con lo
que TE
CONVIENE
CREER, o
permites que el
mundo que te rodea
lo haga
por ti, con
las
consecuencias que
esto conlleva.
Cada triunfo, cada
victoria, cada éxito
personal o
profesional, cada
nueva creación
cada sueño
conquistado, cada
logro que ha
parecido imposible,
comienza en la mente
de aquellas personas
que han creído en
ello, en sus
posibilidades, en su
éxito, en el
perfecto desenlace
de aquello que
creyeron. Y
todo eso que han
creído, o bien se lo
han hecho creer, o
bien decidieron
creerlo
en algún momento de
sus vidas;
decidieron
jugar la
estrategia de la
AUTOSUGESTIÓN,
para poder avanzar
en la dirección
deseada.
Incluso ahora
mismo... sí, sí, ahora mismo, mientras estás leyendo estas
reflexio- nes,
podrías
“elegir creer” que
todo cuanto está
escrito no es
cierto,
que la vida no es
tan
fácil y que uno
es como es y punto.
¿Esto es lo que
crees?
No tiene nada de
malo que pienses así, o no, simplemente es TU
DECISIÓN, pero lo
que SI
es verdaderamente
importante, y es lo
que quiero
transmitirte en
este mensaje,
es que
seas consciente de
la
conveniencia o no,
de creer lo que
está escrito.